En el cierre de año, el ritmo de la vida cotidiana puede acelerarse y aumentar el estrés.
Los compromisos sociales, cierres laborales, celebraciones y balances personales pueden pasar la cuenta. Por eso, es clave que sepas cómo organizarte para proteger tu bienestar físico y mental. En este artículo encontrarás algunas recomendaciones para organizar tus tiempos, reconocer señales de alerta y cuidar tu salud en este periodo.
Las fiestas y el término de ciclo suelen traer consigo una mezcla de emociones. Mientras para algunos son sinónimo de alegría, para otros pueden implicar tristeza, ansiedad o melancolía por expectativas sociales, presiones económicas y cambios en la rutina.
Según un estudio de la Universidad de Los Andes, más de la mitad de los chilenos declaran experimentar altos niveles de estrés durante este periodo, y expertos advierten que la sobrecarga laboral, los gastos y el cansancio acumulado pueden afectar seriamente la salud física y mental.
El estrés puede pasar desapercibido hasta que tu cuerpo y mente empiezan a enviar señales claras.
Estas son algunas pistas que no debes ignorar:
Si te reconoces en varias de estas situaciones, es momento de hacer una pausa y preguntarte: ¿Estoy cuidando mi salud o estoy dejando que el estrés marque el ritmo? Identificar estos signos es el primer paso para recuperar el control y sentirte mejor.
La clave para un manejo del estrés efectivo no está en hacer más, sino en organizar los tiempos de forma inteligente. Porque no basta con querer estar en todo. Se trata de priorizar, soltar lo que no suma y aprender a pedir ayuda cuando hace falta.
Prueba con estos tips para mejorar tu organización:
Organizarse no significa volverse una persona perfecta, sino priorizar lo importante y permitirse respirar en medio del caos.
Si el malestar persiste o notas señales de alerta (aislamiento repentino, irritabilidad extrema, entre otros), busca ayuda profesional o habla con tus seres queridos.
Manejar el estrés de fin de año no es cuestión de hacerlo todo ni de buscar celebraciones perfectas. Se trata de poner el foco en lo que realmente importa: tu salud y la de quienes más quieres. ¿El secreto? Planificar a tu medida, practicar el autocuidado y apoyarte en las personas y recursos adecuados.
Recuerda que pequeños cambios, como organizar tu presupuesto, cuidar tus finanzas personales o reservar tiempo para ti, pueden marcar una gran diferencia en tu bienestar,